Las ratas que estafan
y zafan son muchas.
Y son las que bendicen sus miserias al final.
Soguean paraísos
en los últimos metros
y piensan que rogando
las condecorarán.
El tipo que ignora
muere y vive contento,
no sabe que hay cosas
que se pueden cambiar.
Será buen ciudadano para el dictador
(el que asesina y lo niega)
y después pedirá que vuelvan
a ''dictar'', sólo por seguridad.

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