El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El
miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de
hacer, nos reduce a la impotencia. La dictadura militar,
miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sor-
domudos.
Ahora la democracia, que tiene miedo de re-
cordar, nos enferma de amnesia: pero no se necesita ser
Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que no
pueda ocultar la basura de la memoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario