11 octubre, 2011


"11 de Octubre, el último día de libertad de América. ¡Hoy es el día de la raza! ¿De qué raza estamos hablando? Las Naciones Unidas abolieron el término raza en 1959 por carecer de todo valor científico y por servir solamente para incentivar el odio entre los hombres de distintas culturas. ¡Y acá seguimos festejando el día de la raza!. ¿Qué festejamos el 12 de octubre? El aniversario de la llegada de un comerciante aventurero que se tropezó con un continente maravilloso donde los hombres vivían en libertad y en armonía con la naturaleza. Pueblos como los arahuacos, que le ofrecieron a Colón y sus secuaces toda su amistad, porque para decir amigo decían "mi otro corazón", y al arco iris lo llamaban "serpiente de collares de colores". Colón no tenía vocación para la poesía y rápidamente los esclavizó y los puso a buscar oro para el Papa y los Reyes Católicos. En treinta años la población de las Antillas fue exterminada por los invasores empachados de codicia. ¿Qué festejamos el 12 de Octubre? Festejamos la introducción en América de los secuestros extorsivos. El asesino Hernán Cortés secuestró y mató a Moctezuma a pesar de que los aztecas pagaron un rescate de toneladas de oro y plata. Lo mismo hará su compañero Pizarro con Atahualpa en el Perú. La conquista le costó a América 80 millones de vidas que quedaron en las minas, en los obrajes, en las haciendas, para enriquecer al reino de España y a los banqueros europeos. Pero de entrada nomás pintó la rebelión y el caballo, traído por los españoles para dominar, fue adoptado por los nativos que se formaron las caballerías rebeldes de los ejércitos libertadores como el de Tupac Amaru, que les metió miedo a los conquistadores y los obligó a cambiar su política de explotación y genocidio. Hoy a más de 500 años, la conquista sigue y sigue la lucha desigual de los mapuches contra el emporio Benetton, dueño de 900.000 hectáreas en la Patagonia. En este territorio entrarían varios estados europeos, pero no les alcanza y quieren quitarle la poca tierra que les quedó a nuestros habitantes originarios después del saqueo de Roca y sus secuaces. ¡Nunca Más día de la Raza! ¡No festejemos el saqueo, la violación y el asesinato! ¡Recordemos cada 11 de octubre a los que nos antecedieron en esta tierra y que enseñaron a sus hijos a cuidarla porque, como dice un proverbio mapuche, nadie es dueño de la tierra, la recibe en préstamo cuando nace y la debe devolver a la naturaleza más próspera y fértil cuando se va" Felipe Pigna.

11 de Octubre – Último día de libertad de los pueblos originarios

Ellos vinieron, nos encubrieron;
aquí encontraron dioses que danzan.
Porque hasta el día de hoy los pueblos son felices. Cosechan los frutos que les da la tierra. Adoran al sol que les brinda calor. Costruyen ciudades que desafían las alturas. Mañana llegará el invasor, que por ahora no es más que tres manchas aproximándose desde el este, a través del interminable océano. Así que sigan cantando y danzando; sean felices. Mañana, mañana será otro día.

Porque el invasor no sólo les traerá acero y muerte, fuego y dolor, a cambio de oro y plata; también se llevará los frutos de la tierra, su sabor, su aroma y sus colores. Los llamarán incivilizados y dirán traerles la civilización. Una civilización que cree que una pepa de dorado metal vale más que la vida de miles de ustedes. Una civilización que creerá que a cambio de todos los frutos de vuestra tierra recibirán espejitos de colores. Una civilización que se mantendrá ignorante por más de 500 años.
Y nos dijeron: “Cerrá los ojos,
dame la tierra, tomá la biblia.”
Porque junto con la civilización, el invasor traerá la “verdadera religión”; la religión del dios único. La religión que verá con malos ojos cualquier demostración de felicidad, de afecto… de amor. Y bajo su estandarte, símbolo del amor y del sacrificio por el prójimo, sacrificará a miles de ustedes, quemándolos en la hoguera, por hacer lo que ellos promulgan y no se atreven a hacer. Así que hoy canten y dancen, hermanos, adoren a vuestros dioses. Mañana llega el invasor, y ya nada será igual.

Canten y dancen, hoy que todavía pueden, porque el invasor no sólo quemará a vuestros hijos, sino que toda su cultura e historia también. Quemará sus tradiciones, sus fiestas, su arte… sus colores. Así que vistánse de fiesta, usen sus mejores ropas y adornos, llenénse de colores y de vida. A partir de mañana la tierra se tornará gris.
Patriotas importados, nativos sin oreja.
La muerte grita ¡Tierra! Y el canto ¡Chacarera!
Y nos dijeron: “Tiempo es dinero
y en esta tierra sos extranjero.”
Y una vez aniquilados vuestros dioses, enterrada vuestra memoria, incediadas vuestra cultura y tradición, el invasor les impondrá sus propias costumbres. Los vestirá a sus usanzas, los bautizará bajo su religión y les cambiarán los nombres a vuestros ríos y montañas, árboles y animales, a las ciudades y a vuestros hijos, y los llamarán con nombres extraños a  las lenguas que aquí se hablan. Y ustedes, hijos e hijas de los pueblos originarios, pasarán a ser extranjeros y extraños en la tierra que los vio nacer.
Pero no se preocupen; mañana llega el invasor. Hoy aún hay tiempo de celebrar y de ser felices. Que sus cantos y risas se escuchen fuerte y alto. Que el sonido de la tierra trascienda las fronteras del tiempo y el espacio. Estoy escribiendo esto más de 500 años después y puedo escucharlos.

La historia escrita por vencedores,
no pudo hacer callar a los tambores.



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