
Quizás para nosotras el amor es estar dispuesta a estar despierta toda la noche, por todo eso de que despedirse es morir un poco. De eso se trata, del constante vértigo a perderlo todo cuando todo todavía duerme a tu lado, la certeza de una ansiedad que indica tormenta y aguas turbulentas, el terror de no conducir tu propio cuerpo, la ausencia de sentido de toda actividad que no sea mirarlo a los ojos, cabezas apoyadas en la almohada, el ataque de histeria a flor de piel.
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