30 julio, 2010


Se dio cuenta de que era un impulso cuando era demasiado tarde para detenerlo.

Los impulsos dan a la vida un ritmo vertiginoso y una melodía demasiado atrapante como para ser callada. Hipnotizan al cuerpo,convencen a la mente y vencen a la realidad. Tu boca es la fruta prohibida que quiero morder,con pasión,con vehemencia,con odio, sin amor.

Sentirte mirarme,mirarte y sentirte,tomar de ese veneno que es agua pura para mi. Las frutas prohibidas son como el fuego: nada más que una imagen que querés tocar,sólo porque no debés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario