
Y tengo miedo a equivocarme,
a sufrir, ser lastimado,
equivocarme es algo humano.
Porque conozco yo el calibre de tus besos,
ya no me dejo asesinar por esa boca.
No pongo un pleno más por vos, no tengo un peso, mejor le cedo a otro el turno, que me toca...
Y me resulta imposible
sacarlo de mi cabeza
un camino de ida y vuelta
que termina en la cerveza.
Disculpen que sea tan triste la canción,
es que no lo volveré a ver.
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