
Sé que ya de todo se ha dicho: que mi andar ya no es igual, que mis penas son tu condena, que mis ojos son la frialdad.
Sé que has dado justo en mi pecho, tu misión a voluntad, déjame salir de este encierro, no soy tu mujer ni tu verdad.
(no me dejes morir así.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario