20 abril, 2010


Sé que ya de todo se ha dicho: que mi andar ya no es igual, que mis penas son tu condena, que mis ojos son la frialdad.

Sé que has dado justo en mi pecho, tu misión a voluntad, déjame salir de este encierro, no soy tu mujer ni tu verdad.

(no me dejes morir así.)

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