14 noviembre, 2009

Cambiamos ojos por cielo sus palabras tan dulces, tan claras cambiamos por truenos.
Sacamos cuerpo, pusimos alas y ahora vemos una bicicleta alada que viaja.
Por las esquinas del barrio, por calles.
Por las paredes de baños y cárceles.
¡Bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo!
Cambiamos fe por lágrimas con qué libro se educó esta bestia.
Con saña y sin alma dejamos ir a un ángel y nos queda esta mierda, que nos mata sin importarle de dónde venimos, qué hacemos, qué pensamos.
Si somos obreros, curas o médicos


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